La Selecta celebra 30 años de intensa historia

El trabajo de La Selecta ha guardado distancia con la amalgama de proyectos musicales que han surgido en las últimas décadas

El trabajo de La Selecta ha guardado distancia con la amalgama de proyectos musicales que han surgido en las últimas décadas.

TEMPRANO en los años 70, y en pleno dominio de la salsa, un ingenioso Raphy Leavitt decidió romper con el patrón rítmico afrocaribeño para incorporar al repertorio de su orquesta La Selecta la música campesina, arreglada para formar parte de la interpretación salsera .

Ese hecho consagró la agrupación, que la noche del viernes 21 de junio celebrará el evento “30 años de historia”, en el anfiteatro “Tito Puente” de Hato Rey, como una de las instituciones musicales más innovadoras del género.

Su propuesta firmó un sello de identidad, distinguido por un estilo y una sonoridad única que enriqueció la rítmica salsera.

Desde entonces, el trabajo de La Selecta ha guardado distancia con la amalgama de proyectos musicales que han surgido en las últimas décadas. Su esencia sólo equipara a la propuesta creativa de grupos como El Gran Combo o la Sonora Ponceña, los que también han mantenido un sonido exclusivo que le imprime calidad y distinción a nuestra música.

El año 1973 fue crucial para el devenir de La Selecta. Preocupado por el rezago que padecía nuestra música típica, Raphy Leavitt decidió romper con el patrón rítmico tradicional de la salsa, trayendo a la memoria musical las grandes aportaciones de nuestra herencia campesina, en especial la décima y el seis chorreao.

Ese hecho, además de darle pertinencia al género campesino, marcó la sonoridad de La Selecta, la que, junto al talento vocal del “jíbaro salsero” Sammy Marrero, se ha colocado entre las grandes y más significativas aportaciones musicales del país de todos los tiempos.

“En una etapa de mi carrera vi que era el momento preciso para incluir lo nuestro (la música) y no dejarlo rezagado, porque nuestra música es tan sabrosa como otra y no hay por qué centrarse solamente en los ritmos afroantillanos”, sostuvo el veterano músico.

En el rescate del sonido campesino, Raphy Leavitt produjo, en 1973, “Jíbaro soy”, su primer gran éxito, inspirado en décimas de Sammy Marrero. Esa melodía fue responsable de sostener la orquesta por seis meses, luego de un breve receso musical que tomaron los músicos tras el fallecimiento de uno de sus integrantes, el trompetista Luisito Maysonet Ramos, en un accidente de tránsito justo cuando se encontraban en una gira artística en Estados Unidos.

De aquella experiencia fatídica que marcó a los componentes de La Selecta nació “La cuna blanca”, tema que aún es considerado como una de las expresiones líricas más sublimes para expresar el sentimiento de la partida de un ser querido.

Del experimento de música campesina en tempo salsero, surgieron éxitos como “Lamento jíbaro”, “Parranda selecta”, “Fiestas de Navidad” y “Somos el son”, este último en el que se intercala un seis mapeyé dentro del cuerpo de la canción.

Asimismo, es perceptible ese distintivo musical en los mambos y moñas que acompañan la totalidad de su repertorio, en los que se intercalan acordes de bomba, plena y seis en cada interludio.

Para resarcir el respaldo que ha obtenido de su público en tres décadas de intensa labor artística, Raphy Leavitt ha diseñado un concierto que anticipa será diferente a otras celebraciones por la integración que hará en su repertorio del rap y la música típica.

Para validar nuestra herencia campesina se flanqueará de Andrés Jiménez (El Jíbaro), nuestro juglar nacional y, como una traslación al tiempo, ha incluido la participación de los raperos Héctor y Tito en la interpretación del tema “El buen pastor”, porque “vamos a demostrar que el rap se puede enriquecer sin recurrir a la chabacanería”.

Para garantizar la secuencia de la historia musical que antecede al proyecto de La Selecta, Leavitt ha invitado a la orquesta de Papo Cocote y su Son Montuno para que se encargue de la antesala del espectáculo.

Contenido patrocinado

Noticias relacionadas