Gran show de Melina Leon en el Centro de Bellas Artes

Melina León hizo honor al título de su espectáculo –"De show"– pues no sólo puso a cantar y a bailar a la concurrencia que el viernes llenó a capacidad la sala de festivales del Centro de Bellas Artes, sino que también sorprendió con efectos especiales que estimularon los sentidos.

Melina León hizo honor al título de su espectáculo –”De show”– pues no sólo puso a cantar y a bailar a la concurrencia que el viernes llenó a capacidad la sala de festivales del Centro de Bellas Artes, sino que también sorprendió con efectos especiales que estimularon los sentidos.

Tras una introducción, en la primera de dos funciones, que constó con la proyección de dibujos animados que involucraban personajes femeninos fuertes e independientes –entre ellos las famosas “Power Puff Girls”–, apareció en las pantallas gigantes un vídeo que presentaba a la cantante presa en una cárcel, de la cual eventualmente escapa, para protagonizar una intensa persecución policial en su búsqueda.

Sorpresivamente, la artista salió de una de las pantallas, que tenía una apertura para facilitar su paso, creando un interesante efecto visual que hizo parecer que la imagen proyectada cobró vida para aparecer en el escenario.

Acto seguido, desapareció de la tarima para aparecer unos momentos después, conduciendo una motora roja, ataviada con un sensual conjunto de camisa y pantalones negros muy ajustados a su cuerpo. Las canciones “Mujeres liberadas” y “Siento” dieron un enérgico comienzo a la velada.

Risas aunque por poco se le quema el pantalón

“¡Buenas noches! Gracias por estar aquí. No tienen idea de las cosas que pasan en los momentos antes de subir al escenario de Bellas Artes”, fueron sus primeras palabras. “Pusieron mi ropa cerca de unas velas y por poco me quedo sin vestuario”, expresó entre risas para luego mostrar un hoyo en su pantalón.

Para interpretar la famosa pieza “Un hombre de verdad”, Melina León descendió de la tarima para cantarles a varios hombres que se encontraban en el público.

“Medleys” para Lissette y los 70

Acompañada por un talentoso cuerpo de baile y bajo una lluvia de confeti, cantó “Me voy de fiesta” con un nuevo cambio de ropa: mahones y camisa de brillo dorada. Luego, presentó un medley de éxitos de la cantante Lissette Álvarez, entre los que se encontraron “Salvaje” y “Eclipse total del amor”.

La cantante no sólo cantó y bailó, sino que impresionó con efectos especiales. (PRIMERA HORA)

Durante este segmento, un hombre vestido de robot descendió de la parte superior de la tarima.

Poco después, aprovechó para vocalizar “Canción para Manuel”, la cual dedicó a su hijo. Este tema estuvo apoyado por vídeos y fotografías de su vástago Manuel, lo que añadió sentimentalismo a la pieza y le provocó lágrimas a la artista. “Todas las madres saben lo que es tener un hijo, son lo más importante de nuestras vidas”, expresó emocionada.

Además de éxitos como “Corazón de mujer” y “Ya no quiero nada” –este último de su autoría–, Melina presentó un medley de temas de la década de los setenta, que contó con las clásicas “On the Radio” y “Funky Town”.

Refleja violencia doméstica

El popurrí de Franco de Vita, a quien describió como “un artista que todas las canciones que ha compuesto han sido con sentido”, resultó muy impactante pues incluyó “Un extraño en mi bañera”, que narra una historia de violencia doméstica. Recortes de periódicos con artículos sobre el tema fueron proyectados para añadirle fuerza y dramatismo a la interpretación.

Otro momento interesante surgió cuando vocalizó “Te crucifico o te santifico”, la cual dedicó a los hombres “que a veces te tratan mal y a veces son una chulería”. Junto a las cuatro bailarinas, simuló estar en una barra cantándole a la contraparte de bailarines masculinos, quienes terminaron abandonados por el grupo de mujeres.

Efectos especial hasta para el olfato

Melina León no se conformó con estimular la visión y la audición de la concurrencia, sino que incluso contó con elementos olfativos para su presentación. Mientras cantaba “Baño de luna”, la sala se impregnó de olor de protector solar, lo que simuló el ambiente de una playa y creó curiosidad en el público.

Una potente interpretación del clásico “Preciosa” de Rafael Hernández, que culminó con la aparición de la bandera puertorriqueña en las pantallas, puso fin al espectáculo.

Sin embargo, la artista regresó una vez más, con un traje color azul turquesa, para presentar “Cuando una mujer” y “Has hecho”. De esa forma finalizó definitivamente un recital de dos horas de duración que estuvo, literalmente,”de show”.

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