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Domingo Quiñones “totalmente rehabilitado”

EL salsero Domingo Quiñones puso fin a una madeja de comentarios vertidos en su contra que apuntaban a que había tenido una recaída en las drogas y que se había ido de la Isla para ingresar en un hogar de rehabilitación.

Con tesón y firmeza, el salsero admitió a PRIMERA HORA que ha vivido momentos difíciles como consecuencia de una crisis emocional que lo agobió y desalentó, al punto de permanecer días sin poder dormir recurriendo a medicamentos para aliviar sus trastornos.

Reveló también el incidente con la Policía en un residencial público de Carolina que, a su juicio, fue el eje de los comentarios que agudizaron su animosidad y lo condujeron a un encierro voluntario en su hogar por varias semanas.

Contó, asimismo, las consecuencias que le derivó el consumo combinado de antiiflamatorios y antihistamínicos recetados para mitigar su dolencia en las cuerdas vocales y su problema de sinusitis.

“Nada es cierto. Estoy fuera de las drogas hace ocho años y medio y nunca he vuelto a usarlas. Mírame, no creo que tenga el look de alguien que tiene problemas de adicción, eso es falso. Estoy molesto con la gente que regó ese comentario, aunque no les guardo rencor”, confesó el intérprete de “Poeta y guerrero”, quien en los últimos meses ha aumentado 37 libras.

Domingo Quiñones, que disfrutó las pasadas fiestas de Navidad con su familia en su nueva residencia en Orlando y esquiando en Boston, confesó que se siente renovado y “totalmente rehabilitado”. Y no ocultó que la divulgación de información “falsa y negativa” en su contra le afectó.

Ayuda a adictos para rehabilitarse

Aceptó como ciertas las versiones de que le habían visto rondando por zonas identificadas con el trasiego de drogas, mas aclaró que su paso por esos territorios no ha tenido otra intención que ayudar a adictos en su proceso de rehabilitación.

“Yo siempre he ayudado a los adictos, les compraba ropa, comida y hasta los enviaba a Estados Unidos a un programa de rehabilitación en el que mi hermano era consejero. Llevo ocho años dedicado a ellos y más cuando éstos se identifican conmigo de una manera grande y por qué darles la espalda”, sostuvo.

El salsero recordó que, desde que hizo público su problema de adicción y la forma en que se liberó de las drogas, ha empleado una buena parte de su tiempo en visitar escuelas, residenciales públicos y hogares de rehabilitación para ofrecer charlas.

“Era natural que me vieran con adictos y eso no quiere decir que esté metiéndome drogas”, acotó.

–¿Cuán cierto es que unos policías te detuvieron en un residencial público en Carolina?

–Sí. Me pararon cuando dejaba a unos muchachos en el caserío “Sánchez Osorio” de Carolina. Los policías hicieron un show y ahí fue cuando se armó el cuento de que yo estaba en drogas porque ellos lo dijeron por el radio.

–¿Cuándo sucedió?

–Hace un par de meses. Yo ayudaba a esos muchachos y los llevaba a un programa de metadona. Son unos hermanos que cuando yo estaba en la adicción le servían al Señor y me ayudaron y ahora, por las vueltas de la vida, era a mí a quien le tocaba darles la mano.

Deja atrás su espíritu samaritano

Luego de sentirse ofendido por los rumores, Domingo Quiñones ha optado por desvincularse “totalmente de la calle” y limitarse a ayudar a la gente desde su casa y por teléfono.

“Voy a mantener distancia. Esta experiencia me enseñó a desligarme y ahora, cuando me llaman, les digo que tengo que ayudarlos por teléfono. Se acabó, no puedo irlos a buscar a los puntos y llevarlos a sus casas, ni a programas de metadona. Eso pasó y no lo haré por un buen tiempo”, dijo el salsero.

–¿Qué pasó en un punto de drogas en Cataño de donde te botaron cuando fuiste a capear (comprar)?

–¿A Cataño…? (ríe) Nunca en mi vida he ido a capear a Cataño, ni cuando me metía (drogas). Yo no sé dónde capear en Cataño… y eso que alguien no me quiso vender… ¡Ay, por favor!, si a esa gente no le importa la vida de nadie y no te van a decir que no, o acaso tú crees que yo voy a ir con 100 pesos y no me van a vender. Nadie me va a querer tanto como para perder una venta. Es la primera vez que escucho ese cuento.

–¿Cuán cierto es que empeñaste tu guagua en un punto para comprar drogas y al otro día tu esposa tuvo que buscarla?

–(Ríe) ¿Empeñar? Pregúntale a mi esposa (ella se sonríe con igual asombro). Primeramente, no tengo que empeñar nada porque a mí, gracias a Dios, me va muy bien, y además, la guagua es de mi esposa (ríe). Eso es un embuste cañón.

–Se ha dicho que caíste en un patrón de fallar en tus presentaciones y que no les pagabas a los músicos.

–Nada que ver. Ahí está mi récord, nunca he fallado a mis compromisos y lo de la paga a los músicos es una tarea de la oficina (David Maldonado Entertainment), aunque muchas veces les he pagado de mi bolsillo para que cobren rápido.

–En los años que llevas fuera de las drogas, ¿la has probado alguna vez?

–Nada.

–¿Nada?

–Nada. Lo único que he probado han sido drogas recetadas, las que te conté, cortisona, Siprexa, Medrol…

–Cuando se rumoró que te veían por los puntos, tu esposa ¿te confrontó?

–Seguro que sí y dudó. No me estuvo malo en lo absoluto. Está en su derecho, pero mi familia ha luchado mucho y estamos todos en pie.

Domingo Quiñones recordó varios incidentes en los que estando en su casa, con su esposa e hijos, alguien ha llamado para comentar que lo han visto pidiendo dinero en la calle, en problemas con la Policía y desplomado por las drogas, entre otros cuentos que enumeró.

–Si estabas claro, ¿por qué callar?

–No me dio la gana de hablar, estaba molesto. Las personas dirán lo que sea, pero yo no creo que tenga ni el look ni el estilo de una persona que se esté metiendo. Yo habré cometido otros errores, como todo ser humano, pero nada de droga. Y en aquel momento me molesté y me deprimí, no quería ver ni hablar con nadie, ni tan siquiera con mi esposa. Todo eso agravó mi depresión, estuve tomando pastillas pero ya estoy bien.

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