Emotivo concierto de Obie Bermúdez
LA PRIMERA noche de Obie Bermúdez en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré estuvo llena de historias, pero también de visitas especiales.

El cantante contó con la presencia del público suficiente para llenar la sala y aclamarle como a toda una estrella, además de la de su colega Domingo Quiñones y su amiga, la cantante Jennifer Peña.
El primer concierto masivo del cantautor se llevó a cabo el pasado viernes, a partir de las 8:30 p.m. Se trató de un evento sencillo, pero significativo para Bermúdez y novedoso para la audiencia. La gran espontaneidad y admirable vocalización del joven fueron el sello distintivo de la noche.
“Esta es una noche mágica. A mí se me hace increíble estar aquí y les cuento que no me atrevía, pero el apoyo que me dio la gente en la calle me motivó”, dijo como saludo a la audiencia. “Ustedes forman parte de mi historia y yo espero formar parte de la de ustedes”.
PARA INICIAR el espectáculo, Bermúdez escogió 4:30 y Confesiones, dos de los temas más exitosos de su álbum Confesiones, el cual interpretó prácticamente en su totalidad.
Para ello, contó con el respaldo de una banda dirigida por Oscar Cartaya, un boricua que integra la banda de Jennifer López. Su trabajo de musicalización fue variado, tanto para lograr que los temas no sonaran iguales a las versiones del disco, como para completar un segmento sólo con el sonido de las cuerdas.
“Siendo compositor, me gusta lo acústico porque me traslada al origen de las canciones. Es así como más se parecen al momento en que las escribí”, explicó como preámbulo a un medley que incluyó Soñaron, 4 de julio y En tu sombra.
A mitad de concierto Bermúdez quiso ofrecer al público uno de los temas que recién escribió para el disco que grabará en agosto próximo. A raíz de eso, disipó alguna posible duda sobre su ingenio como compositor.
Bermúdez interpretó una canción en la que recurre a la figura heroica del Chapulín Colorado para pedir ayuda frente a las guerras y conflictos de gobierno. Dedicó la misma a Edwin Medina, amigo y empresario artístico fallecido hace unos meses.
“Si me ven riéndome mucho es que estoy emocionado”, repetía el cantante a lo largo del espectáculo durante el cual se escucharon voces femeninas lanzando piropos y comentarios llenos de picardía.
BERMÚDEZ DEJÓ claro que la mayoría de sus canciones más recientes las compuso a base de las experiencias que vivió mientras trabajaba en una lavandería en Nueva York. Ese dijo ser el caso de Paco, un tema para cuya composición pidió ayuda a Domingo Quiñones. “Es que le faltaba la calle y espiritualidad que sólo él le podía dar”, agregó.
El momento más emotivo dentro de la sala se vivió al finalizar dicho tema, pues acto seguido Quiñones apareció sobre la tarima para sonear con algunas líneas de la canción. La respuesta del público fue inmediata. Antes de pronunciar la primera línea, ya el público le aplaudía de pie.
Para finalizar la velada, Bermúdez continuó con su versión del éxito del grupo Bacilos, Mi primer millón y su aclamada balada Antes. Después, dio las gracias y se marchó.
“Voy a repetir una canción porque no tengo otra”, dijo el artista con cierta pasmosidad al reaparecer sobre el escenario por exigencia del público.
Obie pudo haber tenido razón cuando expresó que no se atrevía presentarse en Bellas Artes. Había cierto riesgo de por medio al tratarse de un artista que carece de un repertorio extenso, del cual tampoco se conoce una gran cantidad. No obstante, la respuesta del público fue interpretada por él como una aprobación al trabajo realizado.
“ME SENTÍ como inspirado. Antes de entrar no sabía dónde meterme, pero luego sentí como una magia”, afirmó a El Nuevo Día al final de la noche en su camerino, a donde también acudió para saludarlo la cantante Jennifer Peña. “Vino a verme de sorpresa”, dijo sobre la joven que asegura es sólo una amiga.