Charlie Aponte aguarda por su reingreso a El Gran Combo
El cantante Charlie Aponte no ha perdido su alegría. Por el contrario, la risa es el antídoto que ha encontrado para sobreponerse de la cirugía a la que fue sometido el jueves pasado luego que le diagnosticaran un espasmo en el recto.<p>

Por lo pronto debe reposar, no puede realizar movimientos bruscos y tampoco puede bailar. Su actividad física está limitada y aun así confiesa que por momentos sufre de la incomodidad que le provoca estar mucho tiempo sentado o largos ratos de pie.
“El dolor más grande es cuando tengo que ir al baño, aunque después de la operación, eso ha mejorado. Ahora, por lo menos, he vuelto a disfrutar leyendo el periódico”, dice entre carcajadas la primera voz de El Gran Combo de Puerto Rico desde la comodidad de su hermosa residencia en Caguas.
Hace dos semanas, el intérprete de “Brujería” tuvo un sorpresivo sangramiento por el ano mientras se encontraba trabajando en la ciudad de Nueva York.
A su regreso a la Isla, y en su visita al urólogo, cuenta que le encontraron una fisura en la parte interior del recto y, de inmediato, lo refirieron al cirujano del colon Rehuel Rivera.
“Estaba tan mal que el urólogo no podía examinarme. Tan pronto me vio el cirujano me dijo que había que operar porque tenía una fisura y el riesgo era que aumentara el sangramiento. Yo no quise operarme en el momento porque teníamos unos compromisos importantes en Ecuador y le pedí que me dejara hacer el viaje. Él no estuvo muy contento, pero me dio un medicamento de hidrocortisona y tan pronto regresé, me operó”, narra el salsero, quien señala que los galenos no han podido precisar el origen de su padecimiento.
Relata que el proceso quirúrgico, que se realizó en el Hospital Interamericano de Medicina Avanzada (HIMA), en Caguas, fue sencillo y ambulatorio, con una duración de cerca de cinco horas.
“Lo que realmente tenía era que la fisura provocó una estrechez en el ano y el médico tuvo que romper para expandirme. Después coció y me mandó para mi casa”, admite sonriente.
Desde entonces está recuperándose, mas indica que la única advertencia de riesgo postoperatorio que le han hecho sus médicos es la posibilidad de una infección, la que se combate con “buena higiene”.
“Ahora tengo que darme baños en el bidet porque tengo que estar bien limpio. También sólo puedo usar pantalones cortos porque es más cómodo y hasta he tenido que usar los boxers que antes no usaba”, agrega el artista, quien anda por su casa con una pequeña “donita” inflable para “descansar el punto de la operación”.
De todo el proceso, lo que más ha lamentado el destacado vocalista de 55 años de edad han sido sus ausencias de El Gran Combo.
“Soy una persona activa, no estoy en casa porque me gusta. Estoy loco porque pasen estas dos semanas para regresar a trabajar porque me preocupa la responsabilidad que tengo en el grupo”, señala, al tiempo que confiesa que sus compañeros músicos han tomado su condición de salud con mucho humor.
Entretanto, su presencia en la agrupación ha sido reemplazada por el vocalista Bernie Torres, aunque durante su ausencia sólo se ha perdido dos actividades, celebradas el pasado fin de semana en las ciudades de Orlando y Miami, y en las que su colega Gilberto Santa Rosa asumió voluntariamente su lugar.