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Brilla Ismael Miranda

Tota
07/11/00

EL PASADO domingo los amantes de la salsa disfrutaron de una de las mejores presentaciones de ese género en mucho tiempo. The Arena at Pier 10, lleno a capacidad, fue el escenario para la gran noc

Brilla Ismael Miranda
EL PASADO domingo los amantes de la salsa disfrutaron de una de las mejores presentaciones de ese género en mucho tiempo. The Arena at Pier 10, lleno a capacidad, fue el escenario para la gran noche de Ismael Miranda, quien puso a bailar a cientos de fanáticos con sus recordados éxitos de los años 70.

Poco después de las 7:00 de la noche se inició el espectáculo con la proyección de imágenes que transportaban a los asistentes en un viaje por el tiempo. Fue grato recordar algunas de las exitosas presentaciones de Ismael dentro y fuera de Puerto Rico durante su trayectoria musical.

Entonando la melodía Como mi pueblo, salió Ismael Miranda al escenario ante un público que lo recibió con calurosos aplausos. El rigor del negro imperó en su vestimenta: traje, camisa y corbata negros para “El niño bonito de la salsa”. El viaje musical incluyó Así se compone un son, Las esquinas, Mi mami me quiere y un medley de Larry Harlow que incluyó La revolución, Abran paso y Arsenio. La fogosidad de su interpretación le puso a sudar y entonces pidió permiso para despojarse de su chaqueta y corbata.

Luego de interpretar el éxito La cosa no es como antes se dirigió por el camino de los boleros. Todo de mí, La cama vacía, Tu me abandonaste y Sálvame le ganaron una extensa ovación de pie al artista.

“Señor sereno, Cipriano Armenteros” y “No me digas que es muy tarde” encendieron nuevamente los ánimos de los salseros. Para cantar Lamento guajiro Ismael Miranda le pidió a Papo Lucca y a Roberto Roena, que subieran a la tarima. A ellos se unieron Cheo Feliciano y Chucho Avellanet. Ismael invitó a los hermanos Luisito y Roberto Vigoreaux a que cantaran en el coro.

Para finalizar, Ismael interpretó los temas “Venceré”, “María Luisa” y “Borinquen tiene montuno”. El público aplaudió fuertemente y solicitó la consabida ñapa. Complacidos quedaron con Rumba rumba.

Aunque con timidez al principio, hubo parejas que se lanzaron a bailar. Según avanzó el concierto más y más parejas se unieron, hasta que se llenó la pista y poco a poco hasta los pasillos, entre las mesas y en cualquier espacio en el que cupieran dos personas para contonearse al ritmo de la sabrosa música.

Casi tres horas de buena música quedaron grabadas en un disco que llevará por nombre Ismael Miranda Live y en un especial de televisión que será transmitido próximamente por WIPR TV6. Con el mismo cariño de siempre, de “El niño bonito” a sus amigos de la salsa.