El impresionante viaje a Sudáfrica de Alejandra Azcárate

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La humorista, actriz y presentadora Alejandra Azcárate decidió tomar unas merecidas vacaciones y quiso conocer un lugar que nunca había visitado: Sudáfrica. 

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El viaje se lo ha gozado de inicio a fin, ella ha conocido varias ciudades y ha compartido con sus seguidores los mejores paisajes que ha disfrutado.

Aunque es muy discreta y nunca comenta o comparte fotos de sus viajes con amigos, esposo y demás; lo que es seguro es que está feliz. 

Mira las imágenes: 

 

Ciudad del Cabo, la capital de Sudáfrica, es el punto ideal del mundo según los expertos en feng shui debido a su forma de poltrona. En el centro hay agua y sus dos brazos están conformados por trenzas montañosas lo cual se supone que concentra la energía geográficamente de una manera especial. El emblema de aquí es Table Mountain, la única montaña del mundo que es plana en la cumbre y de ahí proviene su nombre. Es una de las regiones biológicas más exóticas que existen, cuenta con cerca de 8600 especies de plantas florales que no se encuentran en ninguna otra parte y como si fuera poco hay 7 tipos de aves indígenas que vuelan por ahí con total frescura. Hasta aquí se llega en un teleférico que anda a mil y en el que el piso gira para poder disfrutar de la vista desde distintos ángulos. Como verán, ventea mucho pero es pleno verano así que resulta refrescante. Además de ser impactante como espacio, ya que no en vano este año fue incluido como una de las siete maravillas del mundo, hay algo que me llamó mucho la atención. Se trata de un tipo de árbol bastante extraño que predomina en la zona. El tronco es muy largo, alto y el follaje nace sólo en la copa así que parece una rara especie de sombrilla natural. Cuando el sol empieza a caer, genera una luz plateada que anoche me impactó tan pronto llegué porque al salir del aeropuerto también hay centenares enmarcando el camino. Hoy averigüé y me dijeron que ésto se debe a los millones de pelos que tienen sus hojas. Se llama Kulilí, es una acacia que sólo nace aquí, cuando se deprime se tuerce, cubre a sus familiares, no se reproduce y muere de repente. Por algo dicen que la atracción nace de la identificación. Continuará…

Una foto publicada por ALEJANDRA AZCÁRATE (@laazcarateoficial) el 27 de Dic de 2016 a la(s) 11:56 PST

 

Cuando no conozco el sitio en el que estoy y más aún si ando en un continente lejano, siempre opto por contratar los servicios de un conductor y un guía. Es la mejor manera de ir relajada, cómoda, a mi ritmo, preguntando lo que me interesa y de la mano de gente experta para no pasar innecesarias primiparadas. Eso lo aprendí hace cinco años cuando visité Marruecos y desde entonces voy a la fija. Esta vez dí con un dúo buenísimo. Se trata de Lalán, un chofer local bastante callado que sólo tararea pedazos de canciones de la música africana que pone en el carro y Maureen, una señora adorable dedicada al turismo hace 27 años. Mi primer paseo de hoy fue a Boulders Beach, el hogar de los pingüinos. Verlos tan cerca es muy emocionante, o por lo menos para mí ya que jamás había estado frente a uno. Son más pequeños de lo que imaginaba, andan elegantes con sus pintas de meseros de club, caminan muy gracioso y volean la cabeza como cualquier esposo cuando sale empapado de la ducha. Los menores son grisáceos y llenos de plumas, de hecho acostados parecen una gallina gorda. Durante esa etapa no pueden nadar y son los padres quienes salen en busca de su alimento. Sin embargo entre ellos eligen una mamá responsable que es la encargada de cuidar los hijos propios y ajenos con el fin de evitar que las focas se les acerquen porque suelen comérselos de un tarascazo. Entre tanto, los bebés cavan lentamente pequeños hoyos en la arena para protegerse del sol y esperan la lonchera conseguida por sus familiares. Veinti un días más tarde, cuando todo el plumaje se cae, su piel que es una linda mezcla blanco y negro, de inmediato se vuelve impermeable y es entonces cuando pueden meterse frescos al mar. Sus ojos son rosados en el borde porque tienen una glándula especial que les evita el ardor de la sal y aunque no ven nada a larga distancia, detectan lo necesario para sobrevivir. Son totalmente monógamos, se unen a su pareja muy jóvenes y permanecen a su lado sin aletearle a nadie más hasta la muerte. La naturaleza es sabia. Con razón no ven más allá. Continuará…

Una foto publicada por ALEJANDRA AZCÁRATE (@laazcarateoficial) el 28 de Dic de 2016 a la(s) 1:26 PST

 

Mi tarde fue en los viñedos Constantia en medio de la ruta hacia Muizenberg. Yo la verdad no sabía la importancia que tienen los vinos sudafricanos. Sus uvas generan el 13% de la producción mundial, lo cual ubica a este país entre uno de los mayores vinícolas a nivel internacional. El plan es delicioso porque como es pleno verano, el espacio se presta para disfrutar un rato divino. Es cero turístico así que para mi gusto, ideal. El recorrido por la hacienda principal y los cultivos se hace junto a un experto que con paciencia explica todo el proceso de creación del licor. Luego el parche es sentarse en una sala grande, acondicionada con totales comodidades, sin una sola ventana para disfrutar el paisaje y tomar vino por supuesto sin parar. O la segunda opción, que fue la que elegí, es hacerse aquí, en el prado donde ponen sombrillas clavadas en la tierra para hacer una especie de pic nic glamuroso con tablas de quesos exquisitos, vegetales asados, jamones curados y por su puesto cata de vinos guiada por un sommelier. A las 7 de la noche la sorpresa es total porque ya uno medio prendido empieza a ver de repente unos seres rarísimos acercándose sin poder identificarlos. Juré que estaba jincha pero lo cierto es que el exótico desfile hace parte de la tradición local. Sí, desfile y de patos. Estos animales los sueltan desde un punto alto de la montaña dos veces al día para que recorran los zona, se coman todos los bichos y dejen impecable el área. Son unas escobas vivientes vestidas de negro, azul profundo y verde botella como las que uno se bebe. Salen pinchadísimos caminando con las patas abiertas y cloqueando a altos decibeles. El show natural es fantástico, se demora como unos cuarenta y cinco minutos que es el tiempo suficiente en el que uno olvida todo lo aprendido durante el día, termina tomándose lo que le pongan y de paso, brindando con ellos. Continuará…

Una foto publicada por ALEJANDRA AZCÁRATE (@laazcarateoficial) el 29 de Dic de 2016 a la(s) 6:10 PST

 

Fishuk es un lugar de Sudáfrica que se recorre desde arriba y a pie. Es imposible pisar su arena ni tocar sus aguas porque es una zona acaparada por las ballenas. Aquí vienen ellas a dejar sus crías recién nacidas así que en los últimos diez años esta playa se ha convertido en una especie de guardería no apta para humanos. En la primera etapa de sus vidas, los bebés tienen las aletas por delante, es decir que la parte de atrás de su cuerpo sale primero que la cabeza y así tienen menos posibilidades de morir al nacer. Uno podría pensar que por el peso son animales lentos pero no es cierto. Ellas se mueven bastante rápido porque se deslizan por el agua y tienen pelo, lo cual permite mayor fluidez. Algo curioso es que duermen poco, de hecho al hacerlo sólo se les desactiva la mitad de su cerebro porque el resto necesita recordar que tienen que respirar con cierta frecuencia. Los machos no son fáciles de identificar debido a la ubicación de sus genitales. Cuando no están usando su arma reproductiva abren una pequeña cavidad en la panza para guardarla con discreción ya que de esa manera pueden nadar más rápido. Cuando el "ballepipí" está retraído se enrosca, la punta suele ser afilada, al tener una erección es elástico y brillante, pero no siendo suficiente, mide alrededor de tres metros de largo y treinta centímetros de diámetro ofreciendo un coito de una hora y media. Bueno señores, con su permiso me retiro y esta sonrisa es para ustedes. Continuará…

Una foto publicada por ALEJANDRA AZCÁRATE (@laazcarateoficial) el 30 de Dic de 2016 a la(s) 3:13 PST

 

Bienvenido 2017 !!!

Una foto publicada por ALEJANDRA AZCÁRATE (@laazcarateoficial) el 1 de Ene de 2017 a la(s) 12:56 PST

 

Recorrer la ruta azul aquí en Sudáfrica es un exótico privilegio. No es un camino muy largo pero sí lo suficientemente profundo para enfrentarse a costumbres inimaginables para nosotros. Primero conocí el hogar de los Zulú. Se trata de la comunidad indígena más grande del país. Aquí existen alrededor de diez millones de ellos y hoy en día tienen los mismos derechos que los demás ciudadanos después de una ardua historia cargada de discriminación. Son paganos así que a pesar de ser monoteístas, no creen en la autenticidad de ningún texto sagrado y consideran la veneración a los dioses como una absurda idolatría. En seguida fui a la zona de los Cocoi. Déjenme decirles que es impactante verlos porque todos miden alrededor de 1:30cms. No permiten ser fotografiados porque al igual que muchos islámicos, consideran que eso les roba el alma. Es como estar en la aldea de los pitufos pero en versión real. Salen de todas partes brincando, caminan muy rápido, son bastante simpáticos y le tocan a uno las nalgas. Su piel es negra como el más profundo ébano y se visten con telas de colores muy sencillas. Muchos se han trasladado a Namibia pero aquí aún tienen su espacio reservado. Finalmente vine a parar aquí, en el mundo de los Himba. Este combo proviene de Mozambique, sus integrantes son un poco más civilizados si es que se ajusta el término, pero sus costumbres básicas conservan el sabor propio. Sólo usan taparrabos y las mujeres andan frescas con sus senos al aire. Parte de su indumentaria está basada en los accesorios recargados, collares de semillas, colmillos de elefante y brazaletes en raras fibras. La textura sólida de su pelo es única, se ve así, como si tuvieran en la cabeza tentáculos de pulpo porque lo untan de manteca, ocre y hierbas para darle dureza y ese color rojizo. Lo más curioso es que la poligamia es aceptada pero con una sola condición; el máximo de tiempo que un hombre puede pasar con la misma mujer sin atender sexualmente a otra, son dos noches. Ahí les dejo la inquietud. Continuará…

Una foto publicada por ALEJANDRA AZCÁRATE (@laazcarateoficial) el 2 de Ene de 2017 a la(s) 8:45 PST

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