Uno de los problemas principales para quien asista a un festival de reggaetón sin ser un devoto del género se encuentra en el hecho de que –parafraseando una vieja sentencia de la industria musical referida al pop– la canción es siempre la misma. Y, en este caso, la frase se puede aplicar con particular fortuna a aquellos artistas que se empeñan en usar una y otra vez el mismo patrón rítmico, minimalista y monocorde, y en prescindir casi totalmente de contribuciones instrumentales melódicas, lo que sumado a las casi nulas variaciones en las temáticas de las composiciones, hace que las canciones cambien sin que parezca que hayan cambiado. <p>